• martes 29 de noviembre del 2022

4 años de la 'torrentada' de Llevant

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Tras la riada se impulsó un nuevo plan de contingencia que se ha habilitado por vez primera esta semana, y se prosiguen aprendiendo medidas frente al peligro de crecidas de agua

PALMA DE MALLORCA, 9 Oct.

Este domingo se cumplen 4 años de las graves crecidas de agua que padeció el Llevant de Mallorca el 9 de octubre de 2018, una catástrofe que dejó 13 víctimas fatales, aparte de esenciales daños materiales cifrados en millones de euros.

En 2018 las tormentas abarcaron unos 232 km² de los ayuntamientos mallorquines de Sant Llorenç, Artà, Son Servera, Manacor y Capdepera, con una población perjudicada de unas 35.000 personas. La ciudad mucho más perjudicada fue Sant Llorenç des Cardassar, un ayuntamiento de unos 8.000 pobladores. La búsqueda de víctimas duró días y se movilizaron cientos de voluntarios civiles.

La tormenta de 2018 empezó precisamente a las 15.00 horas del 9 de octubre. Entre las 19.00 y las 20.00 horas se superó el límite de escorrentía -la cantidad máxima de lluvia que el lote es con la capacidad de filtrar-, y el episodio torrencial acabó hacia las 00.00 horas.

Según el informe que realizó la Dirección General de Emergencias, a lo largo de la tarde del 9 de octubre de 2018, el caudal del torrente pasó de 70 metros cúbicos por segundo hasta los 513 m3/s en solamente 15 minutos, y el agua alcanzó una agilidad de 50 km/h.

La tormenta asimismo dejó esenciales daños materiales, que el Govern estimó entonces en 91 millones de euros: entre otros muchos, 4 rutas cortadas, ocho puentes con daños estructurales graves, edificaciones, automóviles, infraestructuras de telecomunicaciones, agua bebible, red eléctrica y canalizaciones de agua.

La 'torrentada' dejó 13 víctimas fatales, uno un menor. Entre los muertos había vecinos de las localidades perjudicadas y asimismo turistas extranjeros.

Cinco víctimas fueron halladas en la primera noche; la primera de ellas fue confirmada por la Guardia Civil el 9 de octubre a las 22.42 horas, encontrada en su casa en Sant Llorenç.

La última víctima localizada fue un niño de cinco años, cuyo cuerpo fue hallado el 17 de octubre tras días de búsqueda. El menor viajaba con su madre y con su hermana dentro de un turismo en el momento en que fueron logrados por la riada el martes. La mujer logró sacar a la pequeña del vehículo, pero después el turismo fue arrastrado por la corriente. El cuerpo de la madre fue encontrado dentro del turismo.

Se generaron mucho más de 300 rescates y fueron localizadas 74 personas desaparecidas. Se organizó un extenso operativo de urgencia con participación de distintas instituciones -112, Guardia Civil, Bomberos, Protección Civil, Policía Local, Cruz Roja y otros muchos-, cuyas tareas, en las primeras horas, se centraron primordialmente en la búsqueda de desaparecidos, y, frente a la amenaza de un nuevo episodio de lluvias unos días después, en la limpieza del torrente de Sant Llorenç y Canyamel.

Cabe tomar en consideración que la tormenta había provocado interrupciones en el suministro eléctrico y de agua y en las redes de comunicaciones, lo que complicó los trabajos de los servicios de urgencia.

En los días siguientes a la catástrofe, unas 2.000 personas se anotaron como voluntarias para asistir en las tareas de limpieza, en las que cooperaron organismos como la Unidad Militar de Emergencias (UME), entre otros muchos. En los trabajos de limpieza de restos, barro y elementos arrastrados por el agua se recogieron cerca de 5.000 toneladas de material.

El Govern aprobó un bulto de ayudas económicas para contemplar daños en casas, una asistencia por mes para alquiler mientras que se desarrollaban las proyectos, subvenciones a comunidades de dueños, ayudas por pérdida de automóviles, ayudas a compañías y explotaciones agrícolas y también indemnizaciones por fallecimiento. Para materializar estas ayudas, el Govern solicitó un crédito de 45 millones de euros.

El Estado asimismo aprobó una sucesión de ayudas, tal como provecho fiscales y medidas laborales para contribuir a compañías y particulares dañados.

El Gobierno de España, el Govern balear y el Consell se hicieron cargo de los costos para arreglar los daños, cifrados en 11 millones de euros en la situacion de Sant Llorenç. Las ayudas ahora se han comprado y las proyectos están finalizadas. Se ejecutaron trabajos en caminos y puentes que pasan sobre el torrente, instalaciones eléctricas, el campo de fútbol y el recolector de aguas fecales, para el que se edificó una exclusiva conducción.

Por otra parte, en 2020, el ayuntamiento aprobó denominar al tenista Rafa Nadal como hijo adoptivo por su asistencia en la limpieza de los estropicios, tal como su donativo de un millón de euros y la organización de una carrera caritativa.

Las lluvias de los últimos días en el Llevant han avivado el recuerdo de estas graves crecidas de agua del 9 de octubre de 2018. Con todo, más allá de que se han producido ciertas acumulaciones de agua, los accidentes no fueron graves.

Con las precipitaciones de este viernes se activó vez el plan de contingencia en Sant Llorenç por peligro de crecidas de agua, con el que sonaron unas sirenas para alertar a la población. Esta señal señala a los ciudadanos con casas en zonas inundables que suban a la parte alta de sus viviendas y no salgan.

A las 2.00 horas del viernes se escuchaba esta alarma y era la primera oportunidad que se activaba, lo que produjo "algo de desconcierto", según ha reconocido el alcalde, Pep Jaume Umbert, en afirmaciones a Europa Press en las que solicitaba excusas si "ha faltado información". Unos diez minutos después ahora bajaba el nivel del torrente y se desactivaba la alarma.

La riada de 2018 asimismo ha generado proyectos como el de la variación de la carretera para ensanchar el paso del agua bajo la vía y acrecentar hasta seis ocasiones su aptitud de hoy. El emprendimiento, que es dependiente del Consell de Mallorca, sufrió retrasos por cambios hasta en seis oportunidades por cuestiones técnicas, según comentan desde el Ayuntamiento. La iniciativa es que a fin de año se logre licitar el certamen para realizar la obra.

Por su lado, el Govern ha reconocido el torrent de Ses Planes como entre las zonas de Baleares mucho más susceptibles de padecer crecidas de agua y la Conselleria ahora anunció que actuará en esta localización para achicar peligros. Una de las resoluciones que se sugieren, según fuentes municipales, es una llanura de crecidas de agua en región rústica, antes de llegar al núcleo urbano, a fin de que el agua pierda caudal y agilidad. También se contemplan medidas de restauración forestal para frenar el agua.

Por su lado, el Ayuntamiento incluyó en sus capitales una partida para limpieza del torrente.

Con todo, la consecuencia mucho más directa de la torrentada es el cambio de forma de pensar en la población. "En este momento nos encontramos mucho más alarma que hace 4 años", explicó el alcalde, que ha aclarado que este año no se prevé ningún acto institucional conmemorativo para no profundidzar en un tema aún lamentable y que para el pueblo es "especial".

En una línea afín, el conseller de Medio Ambiente, Miquel Mir, incidía esta semana en la necesidad de conseguir una "cultura del peligro" frente a la oportunidad de capítulos meteorológicos extremos poco a poco más "virulentos" que logren producir crecidas de agua, y advertía, de nuevo, que el "peligro cero" no existe.

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