En Palma, a fecha del 29 de enero, la Conselleria de Agricultura, Pesca y Medio Natural ha dado a conocer una serie de medidas enfocadas en la protección contra la gripe aviar en las Islas Baleares. Este movimiento se produce en un contexto de creciente preocupación a nivel europeo, donde el aumento de focos de influenza aviar de alta patogenicidad ha llevado al Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación a declarar el riesgo alto de contagio en tierras españolas.
La situación epidemiológica ha despertado ciertas inquietudes, y es en este marco que Fernando Fernández, director general de Agricultura, Ganadería y Desarrollo Rural, ha ofrecido un mensaje tranquilizador tanto a la población como a los productores del sector. Es una señal importante en momentos en que la sanidad animal se encuentra bajo el ojo público.
Fernández ha precisado que la Conselleria está aplicando un programa de vigilancia pasiva. Esto implica que se notifiquen todas las muertes de aves silvestres que ocurran en circunstancias inusuales. Desde estas muertes se recogen muestras que se envían a laboratorios especializados donde se llevan a cabo análisis en busca del virus, aunque hasta la fecha estas pruebas siempre han resultado negativas. Además, se ha implementado un programa de vigilancia activa que consiste en realizar pruebas a lo largo del año en los focos de producción de aves de corral.
En respuesta a la presente situación epidemiológica, y considerando la distribución de las explotaciones avícolas en los municipios de la región, la Conselleria ha decidido adoptar medidas específicas relacionadas con la celebración de mercados semanales, certámenes ganaderos, y la utilización de palomas mensajeras junto con vuelos de entrenamiento. Se busca así fortalecer la bioseguridad en las actividades relacionadas con aves en la isla.
Respecto a los mercados, las explotaciones que participan están debidamente registradas, proporcionando aves a la población mediante la venta de pequeñas cantidades destinadas al autoconsumo. Esto evita las grandes concentraciones, realizándose en áreas urbanas donde la interacción con aves silvestres es considerablemente restringida.
Los responsables han afirmado que, dado el bajo número de animales que se manejan en estos mercados y la razón de su existencia, se continuará permitiendo su actividad, aunque las circunstancias podrían cambiar dependiendo de la evolución de la situación, ya sea a nivel local, autonómico o nacional.
En los municipios considerados de alto riesgo, como Santa Margalida, Muro, Sa Pobla, Pollença y Alcúdia, cualquier mercado que agrupe aves de diferentes explotaciones estará sometido a estrictas normativas. Se garantizará que estas aves se mantengan en compartimentos seguros para prevenir el contacto entre ellas, bien sean estas estructuras fijas o móviles.
En cuanto a los certámenes ganaderos, la autorización se basará en una evaluación de riesgo que considerea la información presentada, como la especie de aves, el número total, su procedencia, la separación necesaria entre especies y las medidas preventivas que se implementarán. La Conselleria exige que toda la documentación necesaria se presente con un mínimo de 30 días de antelación para permitir una evaluación cuidadosa y, si es necesario, aplicar correcciones a los planes establecidos.
Las explotaciones en áreas de alto riesgo deberán ajustarse a las regulaciones emanadas de una orden ministerial que prohíbe la cría de aves de corral al aire libre en dichas localidades. Sin embargo, en función del tamaño y características de las actividades dedicadas al autoconsumo, se permitirá la cría exterior siempre que se sigan pautas de precaución adecuadas.
Los requisitos que se establecen incluyen mantener las aves en el exterior, monitoreando que su alimentación y bebida se suministren en espacios interiores o protegidos para evitar el contacto con aves silvestres. Además, se podrán utilizar depósitos de agua al aire libre, siempre que estén protegidos para prevenir cualquier contacto con aves silvestres.
Desde las Unidades Veterinarias Locales se lanzarán esfuerzos para promover la sensibilización y la implementación de medidas preventivas. Se hará un seguimiento exhaustivo a las explotaciones comerciales en las áreas más afectadas, llevando a cabo visitas para garantizar que se cumplan los estándares de seguridad establecidos.
Cualquier indicio de enfermedad en las explotaciones deberá ser notificado a los Servicios Veterinarios Oficiales. Los signos de alerta incluyen una caída significativa en el consumo de alimento o agua, mortalidad elevada sin justificación, o baja en la producción de huevos, entre otros síntomas clínicos.
Con respecto a las palomas mensajeras y las actividades vinculadas a su entrenamiento, se ha determinado que, debido a su naturaleza y el manejo que se les da, se permitirá su uso bajo la supervisión de veterinarios encargados de las vacunaciones. No obstante, es importante subrayar que estas condiciones pueden ser modificadas conforme evolucione la situación epidemiológica de la gripe aviar.
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