• sábado 28 de enero del 2023

Condenan al IbSalut a indemnizar con 168.000 euros a la familia de una mujer fallecida tras un retardo en diagnóstico

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En un inicio se trató como un "bulto de grasa" lo que resultó ser un tumor malvado

PALMA, 1 Ene.

El Tribunal Superior de Justicia de Baleares (TSJIB) ha culpado al Servicio de Salud de Baleares (IbSalut) a indemnizar con 168.728 euros, mucho más intereses, al marido y también hijos de una mujer fallecida en 2016 tras un largo retardo en el diagnóstico de un tumor malvado.

La mujer fue en múltiples oportunidades al médico por problemas y mareos desde el año 2011. En noviembre de 2015 fue al PAC de su hospital por el hecho de que le había salido un bulto en el entrecejo, pero solo le pautaron régimen antibiótico y antiinflamatorio. Un mes después la mujer iba a las emergencias del Hospital Son Espases por exactamente el mismo bulto, pero se trató como un quiste epidérmico sobreinfectado, pautándole régimen antibiótico.

Ya en 2016 le hicieron una biopsia pero el diagnóstico apuntaba, si bien de manera sugestiva, a un "fragmento de lipoma subcutáneo". La mujer solicitó ser intervenida al notar que el "bulto de grasa" iba medrando velozmente y que tenía dolores poco a poco más fuertes. Presentó una reclamación para esto, pero no fue estimada.

En mayo, nuevamente en emergencias hospitalarias de Son Espases, le hicieron un TAC cerebral que concluyó que tenía una masa sólida combativa que se había extendido desgastando el hueso. En una resonancia se apuntaba a un viable carcinoma epidermoide. Tras otra biopsia se confirmó que era un melanoma malvado y en el primer mes del verano un nuevo informe determinó que era "irresecable" y con "mal pronóstico en un corto plazo".

Tras recibir quimioterapia, la mujer fue ingresada en el Hospital Sant Joan de Déu, donde continuó en cuidados paliativos hasta fallecer un mes después.

Los familiares presentaron una reclamación familiar contra el IbSalut, acompañada de un informe pericial, asegurando que hubo una esencial demora en el diagnóstico por el hecho de que la mujer fue "tratada negligentemente", perdiendo de esta forma la posibilidad de coger la situacion a tiempo.

En aspecto, señalaban que el comienzo de la nosología que condujo a la desaparición a la mujer se inició como síndrome paraneoplásico en el primer mes del año de 2015, y que no se le prestó la atención adecuada hasta el momento en que en el mes de mayo de 2016 fue a emergencias de un hospital. Así, denunciaban que a lo largo de 593 días la finada sufrió mal, daño estético esencial, depresión psíquica y daño ética que afectó asimismo a sus familiares.

Los jueces estiman que las exploraciones efectuadas desde el instante en que apareció el bulto lograron y debieron advertir antes la malignidad del tumor y utilizar tratamientos mucho más tempranos que podrían haber eludido el fallecimiento.

La Sala considera impresionante que en la primera visita al médico de cabecera no se derivase a dermatología, de forma que fue nuestra tolerante la que se vio obligada a asistir a emergencias por los síntomas que persistían.

Además, el Tribunal resalta que la mujer estuvo acudiendo con insistencia a su médico de cabecera por mal y afecciones, y que únicamente le remitían a que esperara a que la llamasen para extirpar el bulto. Ello "acaba un cuadre de desatención que únicamente se remedió de forma tardía en el momento en que por idea propia asistió en el mes de mayo de 2016 a emergencias", donde al final le hicieron las pruebas que patentizaron que el tumor era malvado.

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