Un reciente estudio revela que casi la mitad de los profesores en las Islas Baleares enfrenta serios niveles de estrés debido a la gestión de la diversidad educativa y el mantenimiento del orden en el aula. Esta situación se desprende de los hallazgos del informe 'Talis 2024', presentado por la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), que incluye datos de 55 naciones y de más de mil colegios en España.
En términos específicos, un 41% de los educadores de Secundaria y un 40% de los de Primaria en Baleares admiten sentir estrés vinculado a la atención de estudiantes con necesidades educativas especiales. Este fenómeno refleja las características únicas del sistema educativo balear, que se enfrenta tanto a un alto número de alumnado con requisitos especiales como a aquellos que no dominan el idioma en el que se imparten las clases, situándose en valores parecidos a la media nacional.
El informe también señala que un alarmante 45% de los docentes de Primaria y un 41% de Secundaria experimentan estrés adicional por la obligación de mantener la disciplina en las aulas. Esto supera los porcentajes reportados a nivel nacional, que varían entre el 42 y el 50%. La preocupación es compartida entre los educadores, quienes reportan que hasta un 31% de su tiempo se ve afectado por interrupciones y problemas de conducta en clase.
Andreas Schleicher, director de Educación de la OCDE, enfatizó la gravedad del problema durante la presentación del informe, señalando que la intimidación y el abuso verbal siguen siendo realidades presentes en muchas aulas de España, lo que contribuye significativamente al estrés profesional de los docentes.
Además de los problemas de conducta, el estudio indica que más del 60% de los profesores en Baleares consideran que las tareas administrativas son una fuente primordial de presión y estrés. La OCDE ha subrayado que la habilidad para gestionar la diversidad y atender las necesidades especiales es el principal "talón de Aquiles" en el sistema educativo español, creando un entorno complicado que influye negativamente en el desempeño de los educadores.
Schleicher también advirtió que la dificultad para mantener la disciplina se ha convertido en un factor determinante que lleva a muchos docentes a abandonar su profesión. A nivel general, el índice de estrés entre los profesores españoles es superior al promedio de la OCDE, destacando que la carga administrativa es la mayor fuente de tensión laboral, seguida de la corrección de exámenes y la preparación de clases.
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