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Islas Baleares 24 de Marzo de 2026 · 14:45h 5 min de lectura

El Govern destinará más de cinco millones de euros a nuevos proyectos agroalimentarios tras el fin de Agama.

El futuro del sector agroalimentario en Mallorca se avista con cambios significativos, luego de que el Govern anunciara una inversión de cinco millones de euros para impulsar proyectos estratégicos en este ámbito. La noticia surge tras la difícil situación generada por el cierre de Agama, la principal empresa lechera de la isla.

Joan Simonet, conseller de Agricultura, Pesca y Medio Natural, fue el encargado de comunicar esta decisión durante su comparecencia en el Parlament, donde detalló las medidas adoptadas por el Ejecutivo en respuesta al cese de operaciones de la firma lechera. Según explicó, estos fondos están destinados a transformar el modelo productivo del sector primario, apoyados en el recurso del impuesto sobre el turismo sostenible.

Sin embargo, Simonet subrayó que esta inyección económica no está relacionada con las acciones que se esperan para mitigar las dificultades económicas que enfrenta el sector a causa del conflicto en Irán y otras crisis internacionales. Se trata, según sus palabras, de políticas a largo plazo que buscan fortalecer el campo y sus respectivas actividades.

A lo largo de su intervención, el conseller resaltó que esta iniciativa forma parte de un conjunto más amplio de medidas implementadas en la legislatura, que ya ha permitido financiar proyectos como una planta de procesamiento para algarroba y un moderno centro de procesamiento de carne en Manacor. En 2024, el Govern también destinó importantes inversiones al sector de la patata y otros productos agrícolas, abarcando desde una nueva fábrica de pimentón hasta un centro de elaboración de harinas.

Este año, el interés por revitalizar el sector se ha manifestado a través de un récord de 42 proyectos presentados, que representan una inversión total de 17,5 millones de euros, destacando propuestas como un obrador ecológico comunitario y una nueva planta de productos lácteos.

Simonet también anunció la creación de una sublínea de 2,25 millones de euros específicamente para el sector lácteo, con el objetivo de modernizar y transformar las explotaciones existentes. Durante su exposición, se centró en explicar las circunstancias que llevaron al cierre de Agama, en respuesta a una solicitud de los grupos de oposición.

El conseller recordó que el modelo de gestión de Agama cambió radicalmente con su integración en el grupo multinacional Damm, lo que resultó en una disminución del control local y una consecuencia tangible en la pérdida de proveedores. Las decisiones de mercado, alegó, han llevado a una limitación de la producción, alejándose de las necesidades del territorio.

Además, Simonet fue especialmente crítico con la operativa de Damm, a quien acusó de haber quebrantado su compromiso con los productores locales y de haber adoptado una estrategia de precios que desestabilizó la relación con los ganaderos. “Han tenido un doble juego con los productores y no han mostrado respeto por los compromisos asumidos”, afirmó.

Ante la adversidad, el conseller apuntó que el cierre de Agama marca un punto de inflexión en el modelo, pero no significa el final del sector lácteo. “Continuaremos avanzando hacia un modelo donde los productores tengan mayor control sobre la transformación y la comercialización de sus productos”, concluyó.

La reacción desde la izquierda no se hizo esperar. Varios miembros del PSIB y MÉS per Mallorca criticaron no solo el cierre de Agama, sino también la respuesta del Govern durante todo el proceso. Marc Pons acusó a Simonet de priorizar intereses empresariales específicos en detrimento de las necesidades del sector primario en su totalidad.

Ferran Rosa, por su parte, ironizó sobre las quejas del conseller hacia Damm, manifestando que parece haber comprendido las dinámicas del capitalismo, en alusión a la tendencia de las multinacionales a maximizar sus beneficios sin considerar el impacto en el territorio. Rosa planteó que el discurso del Govern busca desviar la atención de las verdaderas responsabilidades de la gestión pública.

José María García de Unidas Podemos también se unió a las críticas, sosteniendo que el fin de Agama es consecuencia de la mala administración por parte de la multinacional y del Govern. En contraste, Sebastià Sagreras, portavoz del PP, instó a que se evite el ruido político y se mantenga la unidad ante la crisis que atraviesa una firma emblemática del sector agroalimentario local.

Finalmente, el grupo parlamentario de Vox se mantuvo al margen de la discusión, con sus miembros ausentes durante la intervención. El cierre de Agama y la respuesta del Govern han abierto un amplio debate sobre el futuro del sector lácteo en Mallorca y la necesidad de políticas que realmente respalden a los productores locales.

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