PALMA, 17 de noviembre.
El Gobierno Balear ha destinado casi 3 millones de euros para llevar a cabo las acciones de emergencia necesarias tras las fuertes inundaciones que afectaron a Ibiza. Esta decisión fue anunciada por la Conselleria del Mar y del Ciclo del Agua, cuyo titular, Juan Manuel Lafuente, presentó un informe sobre las medidas implementadas tras los desbordamientos que tuvieron lugar entre el 30 de septiembre y el 16 de octubre de 2025.
El total de 2,96 millones se divide en dos áreas principales: 1,7 millones para la recuperación de los cauces naturales afectados y 1,1 millones para restablecer el sistema de saneamiento y abastecimiento, que sufrió daños considerables durante el episodio de lluvias extremas.
Lafuente enfatizó que el propósito de estas acciones ha sido "recuperar lo antes posible la seguridad hidráulica y la funcionalidad de las infraestructuras críticas de la isla", destacando la importancia de la colaboración entre el Gobierno, el Consell y los ayuntamientos para ejecutar con eficacia las reparaciones necesarias.
Las labores de la Dirección General de Recursos Hídricos han estado enfocadas en restaurar el flujo natural de los torrentes de Ibiza y Sant Josep, incluyendo la reparación de los daños causados por la acumulación de sedimentos y el desplazamiento de estructuras en la vía del agua.
En el municipio de Ibiza, uno de los tramos más críticos ha sido el torrente de sa Llavanera, donde la corriente arrastró una considerable cantidad de desechos que terminaron en la desembocadura, ubicada en la avenida 8 de Agosto. La Unidad Militar de Emergencias (UME) llevó a cabo una primera intervención, pero se requería una demolición adicional para facilitar la limpieza total del cauce y la reconstrucción del muro dañado por un gran tubo atrapado en la estructura.
El mismo torrente vio la intervención en su ramal este, donde se procedió a la demolición de una rampa perturadora del edifico Brisol, que limitaba considerablemente el drenaje y contribuyó al desbordamiento. La obra también incluyó la creación de una pasarela peatonal para asegurar la conectividad y la reparación de las áreas afectadas.
En la zona de la antigua depuradora, se realizaron acciones para acondicionar el acceso, ya que la acumulación de materiales había impedido el uso de esta vía vital. Se niveló el fondo, se reforzaron los muros laterales y se planeó la instalación de un cierre hidráulico para el mantenimiento futuro.
El torrente d'en Capità también fue objeto de atención, tanto en el sector des Prat de Vila como en el polígono Can Bufí, donde se llevaron a cabo labores de limpieza y reparación, particularmente en las conexiones con los desagües que desembocan en el puerto, asegurando que el histórico funcionara sin problemas.
Asimismo, en la obra del torrente de ses Vinyes, bajo la carretera EI-300, la incidencia de las lluvias había dejado acumulaciones significativas, lo que motivó nuevamente la intervención de la UME para eliminar los obstrucciones y asegurar que la infraestructura operara correctamente.
En Sant Josep, el foco de los esfuerzos se centró en la calle Begònies de Playa d'en Bossa, donde la acumulación de agua había bloqueado el drenaje pluvial. Las obras incluyeron la reconstrucción de la desembocadura y la instalación de un arenero para facilitar el mantenimiento. También se realizaron intervenciones en el torrente de Es Jondal para retirar un árbol caído que obstaculizaba el flujo de agua.
El conseller subrayó que estas intervenciones son cruciales para restablecer la capacidad hidráulica en todos los puntos afectados y disminuir el riesgo de futuras inundaciones, destacando la complejidad de los trabajos realizados debido a la diversidad de los daños.
Abaqua ha emprendido una serie de acciones extensivas para recuperar la funcionalidad de las instalaciones de saneamiento en Ibiza, que sufrieron graves daños por la entrada de agua y sedimentos durante el desastre.
Una de las áreas más golpeadas fue la estación de bombeo del Puerto, donde la inundación de las salas eléctricas provocó la paralización completa de las bombas. Como respuesta, se instaló un generador temporal, se reemplazaron los cuadros de control y transformadores, se actualizaron los variadores de frecuencia y se sustituyeron equipos electrónicos dañados. La limpieza manual de los pozos también fue necesaria para gestionar la acumulación de sedimentos.
Los sistemas de bombeo en el colector Cero, así como en Jesús y Talamanca, enfrentaron también distintos niveles de inutilización, lo cual requirió una atención inmediata para retirar arenas y reparar bombas dañadas por la inundación.
Por su parte, en la depuradora de Ibiza, se llevaron a cabo trabajos sobre los sistemas de recirculación y deshidratación vulnerables tras la riada.
Emeterio Moles, gerente de Abaqua, explicó que "el sistema de saneamiento de Vila experimentó daños graves en pocas horas" y subrayó la necesidad de realizar intervenciones simultáneas en múltiples frentes para garantizar el funcionamiento básico de la red. También indicó que "la colaboración entre las distintas administraciones y el esfuerzo del personal técnico fueron claves para prevenir complicaciones adicionales".
Finalmente, la dana afectó significativamente uno de los elementos críticos del abastecimiento en alta. La fuerza del río de Santa Eulària desplazó unos 25 metros de la tubería del ramal este, desgastando la protección de hormigón y dejando la tubería en una posición inestable. La recuperación de este tramo requería abrir un acceso adicional para las máquinas, retirar las partes deterioradas y reforzar la estructura con hormigón y materiales adecuados. Durante el tiempo crítico, se realizaron maniobras extraordinarias para asegurar el suministro mediante desaladoras en Sant Antoni e Ibiza y compensar así cualquier déficit generado por los daños.
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