PALMA, 28 de diciembre. En un notable desarrollo para la viticultura balear, la cosecha de vinos de calidad en las Islas Baleares ha alcanzado los 55.126 hectolitros en el presente año, lo que representa un crecimiento del 3,5% en comparación con 2024. Esta información ha sido revelada por la Conselleria de Agricultura, Pesca y Medio Natural a través de su Dirección General de Calidad Agroalimentaria y Producto Local.
Según la nota de prensa emitida, esta producción incluye vinos que están bajo las denominaciones de origen protegidas como Binissalem y Pla i Llevant, así como varias calidades de vino de la tierra, que abarcan desde Mallorca hasta Formentera y Menorca.
A pesar del aumento general en la producción, la extensión de viñedos dedicados a vinos de calidad ha sufrido un decremento, situándose actualmente en 2.105,4 hectáreas, lo que significa una reducción del 2,9% respecto al año anterior.
La cantidad total de uva producida ha sido de 8.892 toneladas, reflejando un incremento del 4,4% en relación a 2024. La producción promedio por hectárea ha alcanzado los 4.224 kilogramos, un aumento del 7,5%, aunque aún por debajo de las cifras registradas en 2022 y 2023.
En cuanto a las diversas denominaciones, la producción de vino con denominación de origen ha visto una caída del 4,2%. Sin embargo, los vinos de la tierra han logrado un notable ascenso del 7%, destacando zonas como Menorca (+27,3%), Formentera (+40,6%) e Ibiza (+13,6%). Este notable crecimiento es atribuible, en parte, a la activación de nuevos viñedos y la recuperación de parcelas que no pudieron ser cosechadas el año anterior.
Al desglosar por tipo de vino, la producción de blancos ha crecido un 1,8%, alcanzando los 21.851 hectolitros, mientras que los rosados han tenido un espectacular aumento del 25,3%, llegando a 11.784 hectolitros. En contraste, la producción de tintos ha disminuido un 4%, situándose en 21.491 hectolitros.
Joan Llabrés, director general de Calidad Agroalimentaria y Producto Local, comentó que "la cosecha de 2025 ha presentado desafíos particularmente complejos de analizar, afectados por diversos imprevistos que han impactado directamente en la producción".
Llabrés añadió que, a pesar de un inicio de año prometedor con lluvias primaverales que sugerían una buena cosecha, varios factores adversos como una granizada en abril, daños por palomas y enfermedades como el mildiu y el oídio, además del cierre de algunas bodegas, han limitado el potencial productivo en ciertas áreas.
Por último, subrayó que, aunque la producción de 2025 supera a la del 2024, se mantiene muy por debajo del récord histórico alcanzado en 2023 con 68.440 hectolitros. Esta tendencia se alinea mejor con la demanda actual del mercado, tomando en cuenta también las existencias de la excepcional añada pasada.
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