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Salud y bienestar 15 de Enero de 2026 · 20:53h 7 min de lectura

España se pone en forma… con ayuda: el boom silencioso del entrenamiento personal

España se pone en forma… con ayuda: el boom silencioso del entrenamiento personal

Buscar un entrenador personal ciudad lineal o en cualquier barrio de las grandes ciudades ya no es algo exclusivo de celebrities: es la punta visible de un cambio profundo en la manera en que los españoles se relacionan con el deporte y la salud.

Detrás de la imagen del entrenador que corrige una sentadilla en el parque o guía una rutina de fuerza en el gimnasio hay una industria en plena expansión. España se ha consolidado como tercer mercado del fitness en Europa, con unos 4.800–4.900 clubes, 6,2 millones de abonados y en torno a 2.560 millones de euros de facturación anual solo en fitness, según los últimos datos sectoriales de 2024.

Casi la mitad hace deporte, pero pocos saben entrenar bien

La fotografía social también ha cambiado. La Encuesta de Hábitos Deportivos del CIS de 2024 sitúa en un 47,9 % el porcentaje de población de 15 o más años que practica algún deporte, casi el doble que en 1980. A esto se suma que alrededor del 16,5 % de los españoles acude regularmente al gimnasio, con fuerte peso del público joven: aproximadamente cuatro de cada diez socios tienen entre 14 y 24 años, mientras que solo una quinta parte supera los 54.

El deporte, sin embargo, no siempre se traduce en salud bien gestionada. Otros estudios recientes apuntan a una paradoja: el 81 % de los españoles declara hacer deporte y el 77 % dice comer sano, pero solo el 47 % afirma sentirse a gusto con su cuerpo. Es decir, se mueve más gente, pero no necesariamente mejor ni con objetivos claros. Es justo ahí donde el entrenamiento personal encuentra su espacio.

El entrenamiento personal escala al ‘top’ de las tendencias fitness

Desde 2017, la Encuesta Nacional de Tendencias de Fitness en España viene midiendo hacia dónde se mueve el sector. En las ediciones más recientes, las modalidades vinculadas al entrenamiento personal se han colocado de forma sistemática entre las primeras posiciones del ranking.

Para 2025, los profesionales sitúan como cinco grandes tendencias: ejercicio para bajar de peso, entrenamiento personal, entrenamiento en pequeños grupos, entrenamiento funcional de alta intensidad y programas de fitness para mayores. Ya en 2023, el entrenamiento personal en pequeños grupos y el entrenamiento personal uno a uno aparecían en el top 5 de tendencias más demandadas, junto a la contratación de profesionales titulados.

El mensaje de estas encuestas es claro: la ciudadanía ya no busca solo “apuntarse al gym”, sino recibir indicaciones específicas, adaptadas a su edad, lesiones, horario y nivel de estrés. El entrenador deja de ser un lujo y pasa a verse como una inversión para evitar dolores, lesiones crónicas y abandonos tempranos.

Además, el entrenamiento personal en pequeños grupos se consolida como fórmula intermedia: el profesional trabaja con varias personas a la vez, abaratando el coste por usuario sin renunciar al seguimiento cercano.

Más empleo, más normas y perfiles más cualificados

Este auge no es solo una moda: se traduce en empleo. El empleo vinculado al deporte ha marcado cifras récord en España, superando las 245.000 personas ocupadas y creciendo por encima del 5 % anual en los últimos registros oficiales. Dentro de ese paraguas, entrenadores, preparadores físicos y técnicos de fitness son uno de los colectivos más dinámicos.

A la vez, se endurecen los requisitos. El ejercicio profesional del entrenamiento personal está regulado por leyes autonómicas, que exigen una titulación oficial mínima (universitaria, FP o certificados de profesionalidad) para poder trabajar legalmente en este ámbito.

La formación también se adapta al mercado. En 2025 se ha presentado la primera FP oficial en España que combina dietética y acondicionamiento físico, permitiendo a los estudiantes prepararse a la vez como dietistas y entrenadores personales, con formación principalmente online y módulos extra en nutrición deportiva y marketing. La figura del “entrenador–asesor integral”, que coordina entrenamiento, alimentación y estilo de vida, empieza a normalizarse.

Del gimnasio al móvil: el salto digital del entrenador

Si algo caracteriza a la nueva generación de entrenadores es su capacidad para trabajar en híbrido. Por un lado, España cerró 2024 con 6,2 millones de abonados y 4.833 clubes, consolidándose como uno de los países europeos con más gimnasios por habitante. Por otro, el trabajo ya no se limita a la sala de musculación.

Las sesiones online, los seguimientos por app y las rutinas a medida con vídeo explicativo han pasado de ser un recurso de pandemia a una línea de negocio estable. Distintos informes apuntan a que la formación y el entrenamiento en modalidad online es la que más crece por su flexibilidad, permitiendo a los profesionales compaginar clientes presenciales y remotos.

España, además, tiene un factor añadido: el clima. Casi la mitad de las personas que practica ejercicio de forma regular lo hace al aire libre, un 48 %, lo que impulsa el trabajo de entrenadores en parques, paseos marítimos y zonas verdes urbanas. El entrenador personal ya no está “encerrado” en el gimnasio: acompaña al cliente en su entorno cotidiano.

Luces y sombras de un sector en crecimiento

El escenario parece idílico, pero no todo son buenas noticias. La profesionalización convive todavía con intrusismo, precios muy dispares y cierta precariedad laboral en algunos segmentos del fitness. Distintos agentes del sector insisten en que la regulación y la contratación de profesionales certificados no es un capricho corporativista, sino una cuestión de seguridad: planificar mal una rutina puede tener consecuencias serias en personas con patologías previas.

Por otro lado, la propia población envía mensajes contradictorios: una parte dice hacer deporte y querer cuidarse, pero a la vez reconoce no sentirse bien físicamente. Los entrenadores se ven obligados a evolucionar desde el enfoque puramente estético (“operación bikini”) hacia un trabajo más psicológico: gestión del estrés, adherencia a largo plazo, educación en movimiento y descanso.

¿Hacia dónde va el entrenamiento personal en España?

Las proyecciones hablan de un sector del fitness que seguirá creciendo en facturación —ya se mueve en el entorno de los 2.500–2.600 millones de euros anuales— y de un país que ya es tercera potencia europea en abonados de fitness. Con grandes cadenas abriendo decenas de nuevos gimnasios y con ciudades que organizan macroeventos de fitness y bienestar, el contexto es claramente expansivo.

En ese escenario, el entrenador personal se perfila como pieza clave entre el sistema sanitario y la ciudadanía: traduce las recomendaciones abstractas de “hay que moverse más” en planes concretos, realistas y asumibles para personas con poco tiempo, dolores acumulados y mucho cansancio mental.

Que alguien contrate a un profesional en un barrio como Ciudad Lineal para aprender a entrenar fuerza con seguridad puede parecer un gesto individual, casi anecdótico. Pero sumado a miles de decisiones similares en toda España, dibuja una tendencia de fondo: cada vez más personas están dispuestas a pagar no solo por ir al gimnasio, sino por saber exactamente qué hacer cuando llegan allí. Y eso, en términos de salud pública, puede ser tan relevante como inaugurar un nuevo polideportivo.

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