En Palma, un informe reciente ha desvelado una preocupante realidad en el ámbito del cuidado a nuestros mayores. El 'Anuario del Envejecimiento de Baleares 2025', presentado este jueves, señala que un alarmante 90% de los residentes en una residencia de Mallorca sufren desnutrición.
Esta investigación, llevada a cabo por el reconocido médico especializado en geriatría, Oriol Miralles, no solo evidencia la alta incidencia de desnutrición, sino que también documenta la correlación con la sarcopenia—la pérdida de masa muscular asociada al envejecimiento—y un claro deterioro en el funcionamiento físico y cognitivo de los ancianos, incrementando así el riesgo de complicaciones de salud serias.
Además, el estudio destaca una preocupante falta de atención a la nutrición preventiva. A pesar de la alta incidencia de desnutrición, la tasa de suplementación nutricional es sorprendentemente baja, especialmente en los casos menos severos, lo que pone de manifiesto la ausencia de un marco sistemático que aborde la prevención de esta problemática.
Miralles sugiere que los resultados obtenidos en la Residència Son Caulelles justifican la necesidad de establecer un modelo de intervención estructurado. Este modelo debe incluir medidas generales, acciones personalizadas y protocolos de seguimiento que se alineen con los criterios de la Global Leadership Initiative on Malnutrition (GLIM), con el fin de optimizar la salud nutricional y funcional de los residentes.
Adicionalmente, el estudio enfatiza la urgencia de mejorar los entornos y los horarios de las comidas, así como la incorporación de dietas adaptadas y enriquecidas, además de implementar programas de suplementación que respondan a la gravedad de la desnutrición.
La investigación se llevó a cabo con una muestra de 72 residentes, sin criterios de exclusión, permitiendo una visión completa de la situación actual en el centro geriátrico. La edad promedio de los participantes fue de 84,3 años, con un notable predominio femenino, representando el 79,2% del total. De acuerdo con la clasificación de dependencia funcional, se observó que el 93,1% de los residentes necesita un alto nivel de asistencia.
Los hallazgos revelan que un impactante 90,3% de los residentes muestran signos de desnutrición. De este grupo, el 66,7% fue clasificado con desnutrición leve-moderada, mientras que el 31,9% se considera en estado grave. Sorprendentemente, solo un 8,3% de los residentes se encontraba libre de desnutrición.
La desnutrición se presenta en todas las categorías de dependencia funcional, con mayor notoriedad en aquellos que presentan dependencia moderada y grave. Ninguno de los residentes desnutridos exhibió independencia funcional, y la mayoría de los casos se concentraron en mujeres, lo cual reafirma la tendencia observable en la muestra.
El estudio también establece vínculos significativos entre desnutrición y sarcopenia, revelando que el 97% de los participantes había sido diagnosticado con pérdida de masa muscular, y dentro de este grupo, el 90% padecía desnutrición.
Por otro lado, todos los residentes presentaron algún grado de deterioro cognitivo, con una prevalencia notable en grados moderados y severos. La desnutrición es más común entre aquellos con mayores deterioros cognitivos, sugiriendo que el déficit en esta área podría estar obstaculizando la ingesta adecuada de alimentos, sobre todo en las fases avanzadas del deterioro.
Respecto a la suplementación nutricional, solo un 25% de los residentes con desnutrición leve-moderada recibían suplementos, cifra que se elevaba al 56,5% en quienes se encontraban en estado grave. Esta discrepancia pone de manifiesto una respuesta que, aunque algo efectiva, sigue siendo inadecuada para abordar los casos menos severos, según la evaluación del experto.
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