"Increíblemente, Llevant continúa sufriendo los estragos de la 'torrentada' incluso después de cinco años"

Este lunes se cumplen cinco años de las graves inundaciones que sufrió el Llevant de Mallorca el 9 de octubre de 2018 y que costaron la vida a 13 personas, además de importantes daños materiales cifrados en millones de euros.

Aquel día de 2018 las tormentas abarcaron unos 232 kilómetros cuadrados de los municipios mallorquines de Sant Llorenç, Artà, Son Servera, Manacor y Capdepera, con una población afectada de unas 35.000 personas. La localidad más perjudicada fue Sant Llorenç des Cardassar, un municipio de unos 8.000 habitantes. La búsqueda de víctimas duró días y se movilizaron miles de voluntarios civiles.

Ahora, un lustro después, el presidente del Consell de Mallorca, Llorenç Galmés, ha anunciado el desbloqueo del proyecto de la variante de la carretera para ensanchar el paso del agua por debajo de la vía, aumentar hasta seis veces la capacidad actual, y evitar que en caso de avenidas el torrente se dirija hacia el núcleo urbano. La licitación podría producirse el año que viene con el objetivo de que las obras comiencen lo más pronto posible.

El año pasado Sant Llorenç activó por primera vez el plan de contingencia por riesgo de inundaciones, con el que sonaron unas sirenas para alertar a la población. Esta señal indica a los ciudadanos con viviendas en zonas inundables que suban a la parte alta de sus casas y no salgan.

La tormenta de 2018 comenzó aproximadamente a las 15.00 horas del 9 de octubre. Entre las 19.00 y las 20.00 horas se superó el límite de escorrentía --la cantidad máxima de lluvia que el terreno es capaz de filtrar--, y el episodio torrencial terminó hacia las 00.00 horas.

Según el informe que elaboró la Dirección General de Emergencias, durante la tarde del 9 de octubre de 2018, el caudal del torrente pasó de 70 metros cúbicos por segundo hasta los 513 m3/s en apenas 15 minutos, y el agua alcanzó una velocidad de 50 km/h.

La tormenta también dejó importantes daños materiales, que el Govern estimó entonces en 91 millones de euros: entre otros, cuatro carreteras cortadas, ocho puentes con daños estructurales graves, edificaciones, vehículos, infraestructuras de telecomunicaciones, agua potable, red eléctrica y canalizaciones de agua.

La 'torrentada' dejó 13 víctimas mortales, uno de ellos un menor. Entre los fallecidos había vecinos de las localidades afectadas y también turistas extranjeros.

Cinco víctimas fueron halladas en la primera noche; la primera de ellas fue confirmada por la Guardia Civil el 9 de octubre a las 22.42 horas, encontrada en su casa en Sant Llorenç.

La última víctima localizada fue un niño de cinco años, cuyo cuerpo fue hallado el 17 de octubre tras días de búsqueda. El menor viajaba con su madre y su hermana a bordo de un coche cuando fueron alcanzados por la riada el martes. La mujer consiguió sacar a la niña del vehículo, pero después el coche fue arrastrado por la corriente. El cuerpo de la madre fue encontrado en el interior del coche.

Se produjeron más de 300 rescates y fueron localizadas 74 personas desaparecidas. Se organizó un amplio operativo de emergencia con participación de diversas instituciones --112, Guardia Civil, Bomberos, Protección Civil, Policía Local, Cruz Roja y muchos otros--, cuyas tareas, en las primeras horas, se centraron principalmente en la búsqueda de desaparecidos, y, ante la amenaza de un nuevo episodio de lluvias unos días más tarde, en la limpieza del torrente de Sant Llorenç y Canyamel.

En los días posteriores a la tragedia, unas 2.000 personas se inscribieron como voluntarias para ayudar en las tareas de limpieza, en las que colaboraron organismos como la Unidad Militar de Emergencias (UME), entre otros. En los trabajos de limpieza de residuos, barro y objetos arrastrados por el agua se recogieron cerca de 5.000 toneladas de material.

El Govern aprobó un paquete de ayudas económicas para cubrir daños en viviendas, una ayuda mensual para alquiler mientras se desarrollaban las obras, subvenciones a comunidades de propietarios, ayudas por pérdida de vehículos, ayudas a empresas y explotaciones agrícolas e indemnizaciones por fallecimiento. Para materializar estas ayudas, el Govern solicitó un crédito de 45 millones de euros.

El Estado también aprobó una serie de ayudas, así como beneficios fiscales y medidas laborales para ayudar a empresas y particulares damnificados.

El Gobierno de España, el Govern balear y el Consell se hicieron cargo de los costes para reparar los daños, cifrados en 11 millones de euros en el caso de Sant Llorenç. Las ayudas ya se han pagado y las obras están finalizadas. Se ejecutaron trabajos en caminos y puentes que pasan por encima del torrente, instalaciones eléctricas, el campo de fútbol y el colector de aguas fecales, para el que se construyó una nueva conducción.

Por otro lado, en 2020, el municipio aprobó nombrar al tenista Rafa Nadal como hijo adoptivo por su ayuda en la limpieza de los destrozos, así como su donativo de un millón de euros y la organización de una carrera solidaria.

Desde que tuvieran lugar las graves inundaciones del 9 de octubre de 2018, algunas cosas han cambiado. Por ejemplo, el pasado año 2022 se activó por primera vez el plan de contingencia en Sant Llorenç por riesgo de inundaciones, con el que sonaron unas sirenas para alertar a la población. Esta señal indica a los ciudadanos con viviendas en zonas inundables que suban a la parte alta de sus casas y no salgan.

La riada de 2018 también suscitó proyectos como el de la variante de la carretera para ensanchar el paso del agua por debajo de la vía y aumentar hasta seis veces su capacidad actual. Este ha obtenido el visto bueno del área de Recursos Hídricos del Govern por lo que ahora comenzará la tramitación para licitar las obras el año que viene.

Lo anunciaba, en una visita a la localidad, el presidente del Consell de Mallorca, Llorenç Galmés, que ha señalado que el procedimiento avanza después de que la institución insular haya acelerado la tramitación entre agosto y septiembre.

Galmés ha asegurado al respecto que desde que llegaron al gobierno insular eran conscientes que esta obra era prioritaria y que "estaba bloqueada desde hacía demasiados años, por lo que era necesario impulsarla". Además ha explicado que tras solucionar los problemas con Recursos Hídricos se pone en marcha la tramitación del proyecto, que en el próximo año se licitará para que las obras "puedan empezar lo antes posible". En todo caso, ha recordado que este es un proyecto con una tramitación larga, con una duración de más de medio año.

En todo caso, el presidente insular ha criticado la burocracia y lentitud del Govern y Consell durante la última legislatura.

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Islas Baleares