La caída de una avioneta en Sóller revela maniobras acrobáticas peligrosas al atardecer
Una avioneta que se estrelló frente al puerto de Sóller el pasado 2 de agosto realizó una maniobra acrobática conocida como cuchillo a baja altura y gran velocidad. El impacto ocurrió cuando la aeronave impactó con el ala derecha en el agua, causando su hundimiento y la muerte de sus dos ocupantes. La investigación confirma que la maniobra se efectuó en condiciones de visibilidad deteriorada por el reflejo del ocaso sobre el mar.
El informe elaborado por la Comisión de Investigación de Accidentes e Incidentes de Aviación Civil detalla que la aeronave, una Team Rocket F4 Raider, volaba a alta velocidad y en línea recta durante unos 30 a 40 segundos antes de virar 90 grados a la derecha. En esa posición, las alas quedaron perpendiculares a la superficie del agua, en una maniobra conocida como cuchillo, en la que el ala inferior puede rozar o impactar en la superficie marina si no se realiza con precisión.
El análisis señala que la maniobra, ejecutada en condiciones de baja visibilidad y con reflejos solares, pudo haber contribuido a una percepción errónea de la altura respecto al mar. Esto llevó a que la punta del ala derecha tocara el agua, desestabilizando la aeronave y provocando su fuerte impacto y posterior hundimiento. La velocidad y energía del golpe impidieron que el piloto pudiera recuperar el control.
El documento destaca que el piloto, con experiencia y documentación en regla, conocía bien la zona y había realizado vuelos similares en días previos. La aeronave partió desde el aeródromo de Binissalem, donde estaba basada temporalmente, y su destino era el mismo tras realizar maniobras acrobáticas en el puerto. La tragedia revela los riesgos inherentes a estas prácticas en condiciones adversas.
La investigación, que busca principalmente prevenir futuros incidentes, no establece responsabilidades legales. Sin embargo, pone de manifiesto la importancia de extremar las precauciones al realizar maniobras peligrosas cerca del mar, especialmente en momentos con baja visibilidad y condiciones lumínicas complicadas. La seguridad en este tipo de vuelos requiere una evaluación rigurosa y conciencia de los riesgos.
Este accidente evidencia la necesidad de reforzar las regulaciones sobre vuelos acrobáticos y la formación en percepción de condiciones adversas. La comunidad aeronáutica y las autoridades competentes continúan analizando los procedimientos para evitar que incidentes similares vuelvan a ocurrir en espacios públicos y zonas concurridas como el puerto de Sóller.