Crónica Baleares.

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La justicia respalda el despido de un empleado de una clínica en Palma tras comprobarse tocamientos indebidos a un paciente.

La justicia respalda el despido de un empleado de una clínica en Palma tras comprobarse tocamientos indebidos a un paciente.

Un trabajador de una clínica en Palma ha sido despedido disciplinariamente después de realizar tocamientos no justificados a un paciente en la zona genital durante una prueba, según ha avalado el Tribunal Superior de Justicia de Baleares (TSJIB).

La sentencia también revela que el trabajador, que era técnico de rayos, envió un mensaje de WhatsApp al paciente ofreciéndole sus servicios como quiromasajista, y accedió a su historial clínico, incumpliendo así las normas del centro.

Los hechos ocurrieron en agosto de 2021, cuando el paciente acudió al centro para realizar pruebas radiológicas que requerían el uso de un protector gonadal, que el propio paciente sujeta durante la prueba.

Según la sentencia, el trabajador realizó tocamientos en la zona genital del paciente, acercando incluso su rostro a la zona. Después de la prueba, el paciente recibió un mensaje de WhatsApp del técnico de rayos ofreciéndole sus servicios como quiromasajista mientras se dirigía a la sala de espera del médico.

El paciente, nervioso, habló con otra persona en la sala de espera y le contó lo sucedido. Juntos presentaron una queja ante el Departamento de Atención al Cliente del centro, que confirmó que el trabajador había accedido al historial clínico del paciente poco antes de que este recibiera el mensaje de WhatsApp.

El técnico argumentó que los supuestos tocamientos eran parte del procedimiento de la prueba y que era normal realizar palpaciones o roces durante la colocación de las herramientas de protección. Sin embargo, el responsable de enfermería de la unidad afirmó que no era necesario tocar los genitales del paciente, ya que el protector cubría perfectamente la zona, especialmente en el caso de los hombres.

Por otro lado, el trabajador admitió que no había actuado correctamente al contactar al paciente por WhatsApp para ofrecerse como masajista, pero afirmó que lo hizo debido a su situación económica familiar.

El trabajador intentó impugnar su despido argumentando que se violaba su derecho a la privacidad al haber accedido la empresa a un mensaje enviado desde su teléfono móvil y al rastro dejado en el ordenador de la clínica, argumentos que el TSJIB ha desestimado.

Los magistrados consideran que, aunque se acepte que los supuestos tocamientos no tuvieron ninguna intención indebida, eso se diluye "en cuanto que se accedió inmediatamente al historial clínico del paciente, incumpliendo las normas" sobre el tratamiento de datos personales.

Además, señalan que el envío del WhatsApp "no solo demuestra que la reclamación del paciente era válida, sino que también revela que el trabajador incumplió de manera persistente su deber profesional de brindar una atención técnica adecuada en su trabajo, superando los parámetros mínimos para que pudiera continuar la relación laboral con la empresa, lo cual es una decisión exclusiva de la empresa, una vez verificada la gravedad de los hechos, imponer la sanción máxima posible".