Revive la Sibil·la en la Seu: un niño protagoniza un cambio histórico tras décadas de voces femeninas.
PALMA, 25 de diciembre. En un notable giro a la tradición, un niño de 12 años, Toni López Dezcallar, ha retomado el canto de la Sibil·la durante las 'matines' en la Catedral de Mallorca, un privilegio que había sido reservado exclusivamente para voces femeninas en las últimas décadas.
La ceremonia navideña comenzó a las 23:00 del miércoles bajo la dirección del obispo de Mallorca, Sebastià Taltavull, quien destacó la importancia de este evento religioso.
Uno de los momentos más emotivos de la noche fue la interpretación de la Sibil·la, una tradición que se mantiene como la más antigua y singular de Mallorca, la cual fue reconocida como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad por la UNESCO en 2010.
Este canto representa el juicio final, donde una profetisa, empuñando una espada, recita las profecías que la Sibil·la eritrea ofreció en la Antigua Grecia.
En el pasado, el canto solía ser realizado por un niño, un presbítero o un canónigo. Sin embargo, tras el Concilio Vaticano II (1962-1965), se amplió la participación femenina en las liturgias, lo que condujo a que, a finales de los años 60 y principios de los 70, mujeres y niñas comenzaran a interpretar esta pieza en las iglesias, incluida la Catedral de Palma.
Desde entonces, las voces elegidas para el canto en la Seu han sido mayoritariamente femeninas, haciendo que la actuación de Toni López Dezcallar represente un significativo regreso a la tradición masculina en la interpretación de la Sibil·la, algo que no ocurría desde hacía muchas décadas.
En otras parroquias de Mallorca, a lo largo del tiempo, el canto ha sido interpretado indistintamente por niños y niñas, aunque en la Catedral las mujeres habían predominado en este rol.
Además, Lluís Turell Amer, otro niño de 12 años y miembro de los Vermells, tuvo la responsabilidad de leer el 'sermó de la Calenda', añadiendo una capa adicional de tradición a la celebración.
Durante su homilía, el obispo Taltavull mencionó cómo estas tradiciones permiten el descubrimiento de Jesús a través del servicio y el amor a los demás, resaltando la relevancia del mensaje divino en la noche de Navidad.
"Hemos recibido una palabra de Dios que nos brinda esperanza y confort, abriéndonos al amor que transforma la historia de la humanidad”, afirmó el obispo.
Taltavull también señaló que el nacimiento de Jesús marcó un hito decisivo en la historia. “Es asombroso que un evento tan sencillo, ocurrido en un rincón del mundo como Palestina, bajo el dominio de una potencia extranjera, tuviera tal influencia en el futuro”, reflexionó.
Rememorando las lecturas de Adviento, el obispo se enfocó en la promesa divina de instaurar una sociedad de justicia y paz, vinculando el acogimiento que recibió el niño Jesús a la realidad de los más vulnerables en la actualidad.
“La situación actual de quienes buscan refugio y dignidad es un espejo de la historia de Jesús, invitándonos a actuar con solidaridad y justicia”, expresó Taltavull, instando a la comunidad a ser más receptiva ante las necesidades de los demás.
El obispo concluyó su sermón enfatizando que el nacimiento de Jesús debe centrarse en el ser humano, proponiendo que la atención y el amor hacia los pobres y marginados deben ser nuestra prioridad, animando a transformar nuestras actitudes hacia un cristianismo genuino y compasivo.
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