Crónica Baleares.

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Los orígenes de la fiesta del Día de Sant Antoni

Los orígenes de la fiesta del Día de Sant Antoni

El Día de Sant Antoni es una de las celebraciones más importantes en las Islas Baleares. Este día se conmemora la vida de San Antonio Abad, conocido como el santo patrón de los animales y protector de los campesinos. Los orígenes de esta fiesta se remontan a la época medieval y han evolucionado a lo largo de los siglos para convertirse en una de las festividades más populares del archipiélago balear.

Los antecedentes históricos

Los orígenes del Día de Sant Antoni se encuentran en la Europa medieval, donde los campesinos rendían homenaje a San Antonio Abad, protector de los animales y patrono de los campesinos. Durante la Edad Media, la celebración se expandió por toda Europa, con desfiles de los campesinos en las calles que incluían animales adornados y decorados, así como hogueras y procesiones religiosas.

La celebración en las Islas Baleares

El Día de Sant Antoni se celebra con gran entusiasmo en las Islas Baleares, especialmente en la isla de Mallorca. La festividad comienza el día 16 de enero, cuando se encienden las tradicionales hogueras de Sant Antoni en los pueblos y ciudades. Estas hogueras se construyen con ramas secas y madera que los vecinos han ido acumulando durante semanas. Las hogueras se encienden por la tarde y se mantienen encendidas hasta altas horas de la noche.

Las 'revetles'

Las hogueras son el punto de encuentro para los vecinos, que se reúnen alrededor de ellas para cantar, bailar y compartir comida y bebida. La música tradicional es una parte importante de la celebración del Día de Sant Antoni, y es común ver a grupos de música y baile tradicionales actuando en las calles.

  • La 'ximbomba': un instrumento musical tradicional compuesto por una especie de tambor con una varilla de madera.
  • La 'gralla': un instrumento de viento que se parece a una flauta y que se utiliza para tocar música tradicional durante las festividades.

Los vecinos llevan consigo la típica 'bota' mallorquina, una bota de cuero para vino que se utiliza como recipiente para llevar bebida a las hogueras. En algunos pueblos, es costumbre que los jóvenes recorran las casas del pueblo invitando a los vecinos a unirse a la celebración.

La bendición de los animales

Otra de las tradiciones más importantes del Día de Sant Antoni es la bendición de los animales. Esta bendición se lleva a cabo en la mañana del 17 de enero, día de la festividad de San Antonio Abad. Los vecinos llevan a sus animales a la iglesia para que sean bendecidos por el párroco. Se pueden ver todo tipo de animales: perros, gatos, caballos, vacas, ovejas, etc.

La evolución de la fiesta

A lo largo de los siglos, el Día de Sant Antoni ha evolucionado para convertirse en una de las fiestas más populares de las Islas Baleares. Hoy en día, la celebración incluye muchas actividades diferentes, desde conciertos y espectáculos de música hasta competiciones deportivas y ferias de comida y bebida. Además, en algunas partes del archipiélago, los vecinos continúan con la tradición de construir hogueras para celebrar la festividad.

La fiesta de los 'dimonis'

Otra de las tradiciones más populares del Día de Sant Antoni es la fiesta de los 'dimonis'. Los 'dimonis' son personas disfrazadas que recorren las calles del pueblo haciendo ruido y asustando a los vecinos. Los 'dimonis' llevan máscaras y trajes diseñados para parecerse a demonios, y tocan instrumentos como la 'ximbomba' para hacer ruido y crear ambiente festivo. Es común que los niños se asusten al ver a los 'dimonis', pero también se divierten con los bailes y la música.

Conclusión

El Día de Sant Antoni es una festividad única en las Islas Baleares, que reúne a vecinos y visitantes en torno a hogueras, animales, música y baile. La tradición de la bendición de los animales, la música tradicional, las 'revetles', la fiesta de los 'dimonis' y otras actividades hacen que esta celebración sea una de las más queridas por los habitantes de las islas. Indudablemente, se trata de un día especial que permite disfrutar de la cultura y el patrimonio de las Islas Baleares, así como de la naturaleza y la vida rural.