Palma defiende el monolito de Sa Feixina justo cuando el Gobierno nacional ordena su eliminación.
PALMA, 26 de marzo.
El Ayuntamiento de Palma ha tomado una decisión significativa este jueves, al aprobar la modificación de su plan general con el objetivo de catalogar el monumento de Sa Feixina. Este paso tiene lugar en un contexto particularmente delicado, dado que el Gobierno central ha anunciado que incluirá esta estructura en la lista de Símbolos y Elementos Contrarios a la Memoria Democrática, lo que podría llevar a su eliminación del espacio público.
De acuerdo con la Resolución emitida por la Secretaría de Estado de Memoria Democrática, se considera que este monumento representa un símbolo del culto a los caídos promovido por el régimen franquista. El comunicado señala que "constituye una de las políticas simbólicas más destacadas del dictador, destinada a recordar exclusivamente a los caídos franquistas, sin contemplar el sufrimiento de aquellos caídos en el bando republicano".
La asociación Memòria de Mallorca ha expresado su satisfacción por la inclusión del monolito de Sa Feixina en esta lista, considerando la decisión “un avance significativo” tras años de exigir su retirada. Esta acción podría allanar el camino hacia un proceso judicial que busque su demolición definitiva.
En la sesión del Ayuntamiento, el portavoz del PSIB, Xisco Dalmau, abogó por la retirada del tema del orden del día. Sin embargo, el concejal de Urbanismo, Óscar Fidalgo, remarcó que el asunto está en manos de la justicia. Fidalgo citó un fallo del Tribunal Superior de Justicia de Baleares, que en el pasado se pronunció a favor de la preservación del monumento, argumentando que no hay exaltación activa de la dictadura en su estructura.
El concejal también recordó que los tribunales habían validado previamente la resignificación del monumento, que se realizó en 2010 bajo la alcaldía de Aina Calvo del PSOE. "Cuando los tribunales se pronuncian, la política responsable debe escuchar y actuar en consecuencia", añadió Fidalgo.
Por otro lado, Dalmau subrayó que no existen argumentos artísticos ni arquitectónicos que justifiquen la permanencia del monumento. Lucía Muñoz, representante de Unidas Podemos, fue aún más contundente al señalar que Sa Feixina fue erigido en honor a quienes persiguieron y asesinaron a inocentes, manifestando que “cada piedra de este monumento evoca una dictadura que sembró el miedo”. Al finalizar su intervención, sentenció que “Sa Feixina caerá”.
Kika Coll, edil de MÉS per Palma, ha calificado marzo como "el mes de la cruzada contra la memoria" y ha vinculado la defensa de Sa Feixina con la derogación de la ley de memoria histórica y la prohibición de realizar un homenaje escolar a la figura de Aurora Picornell, insinuando que el equipo de gobierno presenta “graves fisuras” en su compromiso democrático.
Desde Vox, Fulgencio Coll defendió la necesidad de proteger Sa Feixina, recordando que la Justicia ha dictaminado la obligación de catalogarlo. Coll criticó lo que definió como “sectarismo de la izquierda”, agradeciendo a los vecinos que se oponen a la retirada del monumento.
Este monumento fue levantado en 1948 durante la dictadura de Franco, como un tributo a los cerca de 800 combatientes sublevados que perdieron la vida en el hundimiento del 'Crucero Baleares', que tuvo lugar en marzo de 1938, a raíz de un ataque de la flota republicana en el contexto de la Guerra Civil española.
La glorificación de los "caídos por Dios y por España" se tradujo en una serie de monumentos y ceremonias que formaban parte de la estrategia legitimadora del régimen franquista, al mitificar su muerte como necesaria para la salvación de España, utilizando esto como excusa para justificar tanto la guerra como la violencia ejercida contra el adversario.
La inclusión de Sa Feixina en el Catálogo se fundamenta en un informe de la Comisión Técnica, el cual ha sido enviado al Ayuntamiento de Palma, instando a su retirada del espacio público.