Óscar Puente dimite como ministro de Transportes; el PP ve un cortafuegos ante las elecciones del 29-N
Óscar Puente dimite como ministro de Transportes tras dos accidentes ferroviarios graves. Izquierda y PP discrepan sobre el motivo, a casi un mes de las elecciones.
El ministro de Transportes y Movilidad Sostenible, Óscar Puente, ha presentado su dimisión, un hecho que los grupos parlamentarios han valorado de forma opuesta. Los partidos de izquierda la consideran un gesto digno, mientras que el PP sostiene que responde a intereses electorales del presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, de cara a las elecciones generales del 29 de noviembre.
La dimisión se ha conocido tras la Junta de Portavoces y ha sido comentada por los distintos portavoces en las ruedas de prensa posteriores. El portavoz socialista, Iago Negueruela, ha destacado la "enorme dignidad" de Puente y ha señalado que se ha hecho "en tiempo y forma". La portavoz de Vox, Manuela Cañadas, ha celebrado que la dimisión se haya producido "por fin", aunque ha advertido de que la responsabilidad del Gobierno "no se ha acabado".
El contexto de la dimisión lo marcan dos accidentes ferroviarios graves en nueve meses, los de Urda y Adamuz. El diputado de Unidas Podemos, José María García, ha considerado que el ministro "no podía seguir en su puesto" tras ambos sucesos, aunque ha señalado que debería haber dimitido justo después del accidente de Urda. En la misma línea, el portavoz de Més per Menorca, Josep Castells, ha calificado de "imprescindible" la asunción de responsabilidades políticas "al más alto nivel".
Desde el PP, la portavoz adjunta Marga Durán ha cuestionado que Puente haya dimitido ahora y no tras el accidente de Adamuz. Ha afirmado que, si el Gobierno hubiera querido empatizar con las víctimas y asumir responsabilidad, la dimisión habría sido inmediata. Durán ha señalado además al presidente del Gobierno como "responsable final", al considerar que habría forzado la salida de Puente para actuar como "cortafuegos" ante las encuestas.
La noticia se limita a recoger las valoraciones de los grupos y no incluye un calendario concreto para la sustitución del ministro. Con las elecciones generales previstas para el 29 de noviembre, la dimisión se suma al debate sobre la gestión de la seguridad ferroviaria y la responsabilidad política del Ejecutivo.