Un informe no halla actividad de 'Blocus' en Palma ni en Eivissa pese a la alerta por protestas
Un análisis de 10.000 elementos digitales no halla actividad de la red Blocus en Palma ni Eivissa, pese a la alerta por una protesta convocada en Telegram.
Un análisis de más de 10.000 elementos publicados en siete plataformas digitales no ha encontrado indicios de actividad propia de la red 'Blocus' en Palma ni en Eivissa. El estudio, elaborado por la empresa Goldn Owl, cubre 34 ciudades y sitúa la actividad de la red en 18 localidades de 11 comunidades autónomas.
El informe, publicado hace dos días y especializado en inteligencia de fuentes abiertas, reconstruye la presencia de la red a partir de sus cuentas, carteles y grupos. La red aparece vinculada a los disturbios registrados el pasado sábado en Barcelona, y el mapa de actividad incluye capitales como Madrid, Bilbao, Valencia o Sevilla.
La alerta en Baleares surgió el martes, cuando trascendió que un grupo de Telegram llamado 'Gen Z', con algo más de un centenar de participantes, promovía una protesta para el viernes y el sábado en el centro de Palma. El grupo, asociado según la información disponible al movimiento 'Blocus', llegó a mencionar la posibilidad de saquear tiendas de lujo, aunque sus administradores rechazaron después cualquier acto violento.
La presidenta del Govern, Marga Prohens, pidió en el Parlament a la Delegación del Gobierno un amplio despliegue policial y vinculó la convocatoria con los disturbios de Barcelona, París o Milán, a los que atribuyó un impulso de la extrema izquierda. Por su parte, la consellera Antònia Maria Estarellas remitió una carta al delegado del Gobierno, Pere Joan Pons, para expresar su preocupación y pedir previsión y responsabilidad.
Desde la Policía Nacional se confirmó la previsión de un dispositivo de seguridad para el acto, mientras que la Delegación del Gobierno señaló que no se había comunicado ninguna concentración y garantizó un despliegue acorde para evitar incidencias.
El caso ilustra la dificultad de distinguir entre convocatorias de movilización y riesgo real de violencia cuando el debate público se mueve en redes con escasa identificación de sus promotores. La cuestión de fondo es si la respuesta institucional se dimensiona según la evidencia verificable o según el clima político generado por episodios de otras ciudades, un punto que previsiblemente marcará el debate parlamentario en las próximas semanas.