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Jueves, 29 de octubre de 2026 Edición Islas Baleares · Red Crónica
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Qué hay detrás del despliegue del JFAC del Ejército del Aire en la base de Pollença

El Ejército del Aire despliega por primera vez personal del JFAC en la base de Pollença, Mallorca, para planear misiones del ejercicio Sirio-Dragón-Tormenta 2026.

Redacción · Crónica Baleares 2 min de lectura

El Ejército del Aire y del Espacio ha desplegado por primera vez en la base aérea de Pollença, en Mallorca, personal del Componente Aéreo de la Fuerza Conjunta (ESP JFAC). El despliegue se desarrolló entre el 15 y el 29 de octubre y tuvo como finalidad planear misiones aéreas dentro del ejercicio «Sirio-Dragón-Tormenta 2026».

La operación se apoyó en el Grupo Móvil de Control Aéreo (Grumoca), el Segundo Escuadrón de Apoyo al Despliegue Aéreo (Seada) y el Centro de Informática de Gestión (Ciges). Según la información oficial, estos medios permitieron que el personal cumpliera todas sus funciones con normalidad, aunque se instaló en una ubicación no preparada para este tipo de tareas, como la plataforma de aparcamiento de los hidroaviones de la propia base.

El contexto administrativo es relevante. El antiguo aeródromo de Pollença fue reclasificado recientemente como base aérea, lo que convierte este ejercicio en la primera vez que una parte del JFAC se despliega en Mallorca. La decisión sitúa a la isla en el mapa operativo del Ejército del Aire y del Espacio, algo que no ocurría en estos términos con anterioridad.

Desde el punto de vista de la planificación, el ejercicio pone a prueba la capacidad de despliegue rápido de la estructura de mando. El objetivo declarado es adiestrar y evaluar a las unidades de combate, de apoyo al combate y del sistema de mando y control, así como comprobar su disponibilidad operativa y su estado de alistamiento.

Las implicaciones van más allá del entrenamiento. La capacidad de constituir organizaciones operativas aéreas de forma ágil responde a los compromisos internacionales asumidos por España en el seno de organizaciones con las que tiene comprometida esta capacidad. Demostrar que el JFAC puede desplegarse fuera de sus emplazamientos habituales forma parte de esa credibilidad ante los socios.

En perspectiva, la experiencia de Pollença servirá para evaluar si la infraestructura balear puede acoger futuras estructuras de mando en situaciones de mayor exigencia. Queda por ver si este despliegue se consolida como práctica periódica o si se trató de un ensayo puntual vinculado a este ejercicio concreto.

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