PALMA, 7 de enero.
El Consell de Mallorca ha puesto en marcha un nuevo centro de acogida designado para menores extranjeros no acompañados, localizado en las instalaciones del antiguo acuartelamiento de Son Tous. Este lugar tiene la capacidad de albergar hasta 64 jóvenes migrantes.
El centro se distribuye en dos plantas y cuenta con cuatro alas, aunque, por el momento, solo una de ellas está en funcionamiento en la planta baja, con espacio para 16 menores que necesitan refugio.
Este nuevo establecimiento de atención urgente está a cargo de la Fundación SAMU y, inicialmente, estará dotado de un equipo de profesionales que incluye cuatro auxiliares educativos, un psicólogo, dos mediadores interculturales y un trabajador social. Existe la posibilidad de aumentar el personal a medida que se amplíen las plazas disponibles.
Guillermo Sánchez, presidente del Instituto Mallorquín de Asuntos Sociales (IMAS), realizó una visita al centro para supervisar su puesta en marcha, aunque en este momento no acoge a ningún menor. Sánchez explicó que la función del nuevo recurso no se centrará en la integración, sino en la atención inmediata, garantizando que los jóvenes reciban alimentación y tengan la oportunidad de aprender el idioma y la cultura local durante su proceso de acogida.
"Este es un recurso altamente necesario que facilitará una gestión ordenada de la llegada de los niños y adolescentes que arriban a nuestra isla", afirmó Sánchez a la prensa.
El presidente del IMAS expresó su deseo de que las obras de adaptación de las alas restantes se lleven a cabo rápidamente para evitar que el centro se quede sin espacio. "¿Qué pasará si el centro se queda pequeño en un corto plazo? Es algo que debemos observar. Esperamos que la frecuencia de llegadas no sea tan alta como en años anteriores, lo que nos permitiría disponer de más alas para uso", comentó.
Además, destacó que el tiempo que los menores permanecerán en este centro dependerá de la rapidez con la que se gestionen los procesos de cada uno. "Algunos tendrán trámites más ágiles y podrán ser derivados a otros lugares, mientras que otros enfrentarán un proceso más prolongado y completarán su estancia aquí", indicó, mencionando que la mayoría de los menores que llegan a Mallorca en embarcaciones tienen entre 16 y 17 años.
El conseller de Bienestar Social también admitió que, debido a la saturación actual en los centros residenciales del IMAS, la posibilidad de que este recurso de emergencias se convierta en una solución permanente "es algo que no se puede descartar".
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