Crónica Baleares.

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"Estimulación cerebral podría detener daño en sustancia blanca por consumo de alcohol, según experto"

El doctor Santiago Canals, profesor de Investigación del Instituto de Neurociencias de Alicante, presentó en Can Campaner (Palma) la ponencia 'Descifrando los efectos del alcohol en el cerebro: nuevos descubrimientos y perspectivas terapéuticas'. En ella, destacó la importancia de la estimulación cerebral para frenar el daño en la sustancia blanca causado por el consumo de alcohol y mejorar la actividad funcional del cerebro.

Canals inició la ponencia hablando sobre los alarmantes números relacionados con el consumo de alcohol. Señaló que en la Unión Europea y Estados Unidos se consumen entre 18 y 20 litros de alcohol puro al año, lo que demuestra que este es un problema de salud pública grave. Además, explicó que el consumo peligroso se sitúa entre los ocho y diez litros, y que la mitad de los consumidores pueden desarrollar dependencia.

El doctor Canals informó que hay alrededor de 2.000 millones de consumidores de alcohol en el mundo, calificándolo como la droga más perjudicial para el individuo y para terceros. Destacó que incluso un consumo bajo de alcohol puede afectar significativamente las funciones cognitivas y es la tercera causa de discapacidad o muerte evitable. Además, lamentó que el 3,4% de europeos sufre dependencia del alcohol, lo que reduce considerablemente la esperanza de vida.

En relación con la adicción al alcohol, el doctor Canals explicó la transición desde la búsqueda de recompensa hasta la búsqueda de alivio. Señaló que se ha buscado invertir esta secuencia a través de la traslación, utilizando modelos animales para entender mejor los efectos del alcohol en el cerebro humano.

El estudio realizado por el equipo de investigación en el Instituto de Neurociencias de Alicante reveló que el consumo de alcohol produce alteraciones en la sustancia gris y blanca en pacientes con trastornos por consumo de alcohol. Estas alteraciones pueden empeorar durante la abstinencia temprana, lo que demuestra una correlación entre el daño y el consumo previo de alcohol.

Para abordar esta problemática, el doctor Canals mencionó que se está explorando una estrategia basada en la estimulación cerebral para mejorar la plasticidad de la mielina y reducir el daño en la sustancia blanca. Los resultados preliminares muestran una mejoría en la actividad funcional del cerebro y una reducción en la ansiedad por el consumo de alcohol en los pacientes tratados.

En resumen, el consumo de alcohol representa un grave problema de salud pública a nivel mundial, con consecuencias humanas y económicas significativas. A pesar de las limitaciones en los tratamientos existentes, las investigaciones en neurociencias ofrecen nuevas perspectivas para abordar el problema del alcoholismo y prevenir recaídas en el consumo. La prevención sigue siendo fundamental en la lucha contra esta pandemia social.