En Mallorca, un grupo de diez escuelas ha visto cómo las asociaciones de familias (AFA) defienden con firmeza su derecho a gestionar los comedores escolares, en un contexto de creciente preocupación ante la propuesta de la Conselleria de Educación y Universidades de limitar estas posibilidades. Según estas asociaciones, se está poniendo en riesgo un modelo educativo que ha dado resultado durante décadas.
La Federación de Asociaciones de Familias de Alumnos (FAPA) de Mallorca ha emitido un comunicado en el que expresa su rechazo a la intención de la administración educativa de suprimir los convenios que permiten a las AFA gestionar estas instalaciones. Estas escuelas, que albergan aproximadamente a 1.500 estudiantes, han integrado los comedores como parte fundamental de su proyecto educativo a lo largo de los años, manteniendo la participación activa de la comunidad escolar.
El colectivo ha destacado que algunos de estos comedores son "históricos" y se han convertido en referentes de la educación en la isla. Cada uno está diseñado con un enfoque único que refleja la idiosincrasia de la comunidad, promoviendo una gestión que prioriza la alimentación saludable y el bienestar de los niños. Este esfuerzo se realiza a través de un modelo de gestión que implica a las familias en el proceso educativo, asegurando que cada elemento contribuya al crecimiento integral de los alumnos.
No obstante, la FAPA ha lamentado que la administración autonómica pretende eliminar estas colaboraciones, basándose en argumentos legales que consideran cuestionables. La reciente propuesta de decreto sobre los comedores escolares ha sido objeto de críticas, ya que la redacción actual no proporciona garantías suficientes para asegurar la continuidad de esta gestión, que resulta esencial para varios centros educativos.
Las AFA, respaldadas por FAPA Mallorca y la Xarxa Alimentant el Futur, se están movilizando en defensa de su modelo. Este enfoque, donde familias y educadores trabajan codo a codo, asegura que el momento de la comida esté enmarcado dentro del proyecto educativo, lo que beneficia de manera significativa a los menores en un ambiente de aprendizaje compartido.
Según los representantes de FAPA, la gestión de los comedores por parte de las AFA no solo se traduce en la selección de ingredientes de calidad, sino que garantiza una atención adecuada por parte del personal, quien desempeña un rol educativo crucial. Este modelo también fomenta una gestión orientada hacia el bienestar, evitando que los comedores se conviertan en un mero negocio donde el lucro prime sobre la calidad del servicio.
Además, la participación activa de las familias contribuye a una mejor comunicación y toma de decisiones en el ámbito escolar. Esto asegura que las necesidades de los niños y de los padres sean atendidas de manera conjunta, promoviendo una relación de confianza y colaboración entre todos los actores implicados.
La FAPA ha señalado que el momento de la comida no es solo un espacio de alimentación, sino una oportunidad educativa valiosa. A través de hábitos alimentarios y convivenciales, se refuerza una coherencia educativa que se manifiesta en toda la jornada escolar, lo que resulta esencial para el desarrollo de los niños.
Por lo tanto, los padres consideran fundamental que la Conselleria de Educación respete y apoye la gestión familiar de los comedores. En un contexto donde se pone en riesgo la continuidad de prácticas educativas exitosas, ellos instan a la administración a garantizar que las asociaciones de familias puedan seguir desempeñando un papel activo en la educación de sus hijos.
Las escuelas afectadas por esta situación incluyen el CEIP Rafal Vell, CEIP Es Pont, CEIP Sa Indioteria, CEIP Corb Marí, CEIP Melcior Rosselló i Simonet, CEIP Pere Rosselló Oliver, CEIP Llorenç Riber, CEIPIESO Ponent, CEIP Rosa dels Vents y el CEIP Son Juny. Cada una de ellas ha estado a la vanguardia de un modelo educativo que, según sus defensores, debería ser promovido y no amenazado.
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