Crónica Baleares.

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"Mar Balear 2026: Aumento de la presión humana y deterioro de la calidad del agua por contaminación fecal"

PALMA, 13 de enero.

La calidad del agua en las playas de Baleares ha sufrido un alarmante deterioro, con un notable incremento en la contaminación fecal en 2025, que ha llegado a ser el doble que en 2024. Esta situación se expone en el reciente Informe Mar Balear 2026, realizado en colaboración con diversas instituciones de investigación marina y entidades locales.

En este nuevo capítulo enfocado en 'Playas', el estudio analiza la calidad sanitaria del agua de baño, la afluencia de usuarios y el impacto de las embarcaciones que se anclan en las costas del archipiélago. Los hallazgos indican que no solo las aguas están en declive, sino que las playas también enfrentan una creciente presión tanto de bañistas como de barcos.

Los investigadores subrayan la urgentidad de expandir el monitoreo de la afluencia de personas y embarcaciones a lo largo de todas las islas, dado que actualmente se realiza únicamente en Menorca. Esta medida es esencial para optimizar la gestión de estos espacios y garantizar tanto la preservación de los ecosistemas marinos como la seguridad y satisfacción de quienes los visitan.

A pesar de que ciertos indicadores de calidad del agua permanecen en niveles aceptables, las evidencias apuntan a un empeoramiento generalizado. Desde 2010, se ha registrado un descenso significativo en la calidad excelente de las aguas, mientras que la calidad buena ha aumentado. Las playas urbanas, en particular, presentan resultados preocupantes en comparación a otras áreas.

En 2025, un 70% de las playas de Baleares fueron clasificadas como excelentes en términos de calidad de agua. Formentera y Menorca se destacan con puntuaciones perfectas y sobresalientes, mientras que Ibiza presenta una situación más crítica, con un 32% de calidad buena y una fracción que ni siquiera alcanza el mínimo permitido. Mallorca, por su parte, ha sido identificada como el lugar más afectado por aguas insuficientes.

Un aumento notable en las incidencias relacionadas con la contaminación microbiológica ha sido reportado, cifra que se ha duplicado a 92 entre 2024 y 2025. De estos episodios, se prohibió el baño en 20 ocasiones y se emitieron 72 recomendaciones en contra del mismo. Las localidades más afectadas han sido Sóller, Santanyí, Calvià y Ciutadella.

El informe también revela que entre 2020 y 2025, se han contabilizado un total de 396 incidentes relacionados con la calidad del agua, la gran mayoría correspondientes a recomendaciones de no baño. Sorprendentemente, 11 municipios han enfrentado problemas de contaminación cada año durante el periodo analizado.

Un aspecto crítico que destaca el informe es que los muestreos de coliformes solo se llevan a cabo en la temporada de verano, lo que deja la calidad del agua fuera de vigilancia en el resto del año, poniendo en riesgo el bienestar de los usuarios que dependen de este recurso en su tiempo de ocio.

A pesar de que Menorca es la única isla que realiza un seguimiento de la afluencia de usuarios y la presión náutica, los datos entre 2018 y 2024 muestran que el número de visitantes en sus playas está en aumento. El informe destaca que tras una caída durante la crisis de COVID-19, las cifras han vuelto a incrementarse, aunque se señala que la baja de 2024 podría ser atribuida a cambios en la metodología del estudio.

El año 2024 se encontró que un 17% de las playas estaba sometido a una densidad de usuarios excesiva, lo que podría afectar la experiencia del baño. Se ha observado que el límite de capacidad de carga de los espacios de playa ha sido sobrepasado con frecuencia desde 2018, con un 36% de las playas excediendo el 100% de su capacidad en 2024.

Las playas vírgenes con servicios son las que mayores presiones enfrentan, mostrando cifras desmesuradas, como las que se registran en Macarelleta y Cala en Turqueta, donde la sobrecarga de usuarios superó el 200% en varios puntos de la temporada estival.

Los hallazgos del Informe Mar Balear 2026 resaltan la necesidad imperiosa de continuar con las monitorizaciones y ampliar el conocimiento sobre el uso de las playas a través de todas las islas. Esto es esencial para mejorar la gestión de los espacios de baño, asegurar una experiencia placentera y, al mismo tiempo, proteger la sostenibilidad y el equilibrio de estos entornos naturales.

El informe también pone de relieve el creciente número de embarcaciones ancladas en las costas de Menorca, con un aumento del 48% en los últimos cinco años. La media de embarcaciones en playas vírgenes con servicios no ha cesado de crecer, lo que podría comprometer la calidad de las aguas y el hábitat local.

La presión de la actividad náutica es cada vez mayor, especialmente en las playas con servicios, donde se han registrado incrementos significativos en la cifra media de embarcaciones. La planificación futura debe considerar estos crecientes números para evitar riesgos ambientales asociados a la sobreutilización y asegurar tanto la seguridad de los usuarios como la conservación del entorno marino.